martes, 8 de marzo de 2011

Animadores: Frankensteins del siglo XXI


El éxito de Chico y Rita, la primera película de animación de producción española, podría contribuir al reconocimiento de este tipo de cine en la industria audiovisual del país. Sin embargo, mejorar la consideración general sobre el arte de la animación es una meta aún muy lejana para la mayoría de animadores que trabajan aquí. Juan Linares, creador del Estudi 333 junto a Vicky Prenafeta,  explica por qué es tan difícil hallar el espacio adecuado para esta técnica. Aunque es difícil enumerar de forma resumida todas sus creaciones,  cabe destacar que Linares ha publicado en diversas revistas españolas y ha trabajado creando piezas de animaciones de cabeceras para TV3, TVE, Canal 33, Canal+, Tele 5, Antena 3, Nickelodeon y varios canales temáticos. También  hacreado personajes como el Pericu del RCD Espanyol y series de animación como Vitaminix y Zoomix. 

Durante el verano de 1816, la escritora y dramaturga britànica Mary Wollstonecraft Shelley daba a luz a la primera idea que daría forma a una de sus obras más conocidas: Frankenstein o el Moderno Prometeo, reconocida como precedente de la literatura de ciencia ficción. La historia del obsesionado doctor Víctor Frankenstein, quien para demostrar que puede crear a un ser vivo, da vida a un ser monstruoso, ha sido ya objeto de múltiples versiones cinematográficas y sesiones en el mundo de la dramaturgia. No obstante, no es una historia que, al menos por ahora, se salga fuera de los límites de la ficción.
Unos 70 años después, el francés Émile Reynaud daba vida a un ser inanimado con su nuevo invento, el praxinoscopio el cual se empleó por primera vez como técnica precinematográfica de animación.
 Así como el protagonista de la novela de Shelley, Reynaud se encargó de animar, dar ‘ánima’ o alma, a unos personajes. Hoy en día es considerado el padre del cine de animación. 

Qué significa ser animador

Para Juan Linares, pintor,  animador e ilustrador del Estudi 333 de Barcelona, la figura del animador es la de un tipo raro, extraño, que trabaja exhaustivamente en su estudio hasta que el resultado de su gran esfuerzo no se ve reflejado en unos segundos de animación.
Existen varios motivos por los que el mundo de  la animación no acaba de hacerse un hueco asegurado y reconocido dentro de la industria cinematográfica en España, pero el más importante y evidente es la falta de presupuesto. Y es que nadie quiere invertir en la producción autóctona de cine de animación.  Por el contrario, medios de difusión tanto públicos como privados,  como TV3  o Antena 3, prefieren comprar series o películas realizadas en otros países con unos resultados de beneficios por su consumo ya previstos para procurar sufragar los gastos de inversión, es decir, de capital.
Y cuando sí hay inversores, como pueden ser el ICI, ICAA (Instituto de la Cinematografía y las Artes Audiovisuales) o empresas tan conocidas como la Cartoon Network y Disney, la libertad para crear queda supeditada por las exigencias de estas entidades. Cuando un animador se dispone a vender su proyecto se le suelen imponer una serie de condiciones: no pueden ser demasiados violentos, se deben emplear ciertas características para definir a los personajes e incluso las mismas empresas pueden determinar qué colores quieren que aparezcan en las series, etc.
El animador suele atender más a encargos que a la creación de una obra con su propia esencia.

“El caso de la película de Trueba y Mariscal es un perro verde dentro del mercado”: afirma Linares hablando sobre la nueva película Trueba, Chico y Rita, el primer film de animación para adultos que se realiza en España. Según él, la gran acogida de la obra de estos autores ha sido un hecho excepcional. Ello puede deberse a la efectiva campaña de publicidad que se ha realizado para que esta película sea apetecible, aparte de ser el resultado de, cómo no, una coproducción entre España y Gran Bretaña. Fue por este motivo que se estrenó en tierras británicas antes que en España, en este mundo manda y dirige quien pone más dinero, evidentemente.

 Linares asegura que hay cierta reticencia o prejuicios a la hora de consumir cine de animación en este país. Es como si directamente se considerara una cosa para críos, carente de contenido cultural apto para “mayores”.
No es así en otros países como Francia o Reino unido donde se tiene una conciencia de cultura audiovisual mucho más arraigada.
La de los animadores, dibujantes, pintores, etc. es una profesión que funciona mucho por contactos. Se consiguen trabajos gracias a que en “este mundo tan pequeño” todos se van conociendo tarde o temprano. No obstante, también existe una gran competitividad entre ellos ya que la oferta de trabajo es muy reducida. Algunos como Santi creen en la posibilidad de consensuar ideas, proyectos y fortalecer el apoyo mutuo entre el colectivo de animadores pero es una tarea difícil entre tantas suspicacias y escaso trabajo. En Cataluña y España en general hay una cierta tendencia a emigrar en busca de trabajo a grandes estudios de animación como Pixar o Dreamworks. Es como una especie de fuga de cerebros de la que deberíamos lamentarnos todos. Hay creatividad, potencialidad y mentes brillantes, pero al no saber reconocer que algo así forma parte de la cultura, estamos perdiendo un fututo renovador  y productivo  en el mundo del audiovisual.


domingo, 27 de febrero de 2011

Seguimos en África


Ébano de Kapuściński, : los ojos que vieron la historia de mil revoluciones en África
 
Ébano
Ryszard Kapuściński,
Traducción al castellano de Agata Orzeszek
Anagrama, Barcelona, 2000
340 páginas. 23.75 Euros

Ryszard Kapuściński, entre otras cosas, despierta admiración por su capacidad de adaptar  el oficio de periodista a su forma de vida, y lo hace ver  como algo que inevitablemente se acepta de buena gana si de verdad se ama la profesión. Una de las cosas que se agradecen de este libro es que lo demuestra con creces. Se trata de una actitud que también explica en profundidad en Los cínicos no sirven para este oficio, donde hace apología de cuál es la  naturaleza del buen periodista, aquel cuyo objetivo es el de vivir a ras de piel aquello de lo que quiere escribir porque, ¿de qué otro modo se puede profundizar en algo? Tras ser nombrado corresponsal del extranjero en su país natal, Polonia, inició en el 1964 una serie de viajes que han caracterizado por completo su trayectoria literaria, estando siempre presente en el ojo del huracán reportando  guerras, golpes de estado y revoluciones. Ha sido espectador y víctima de estos procesos en casi todos los continentes: Ásia, Améria, Europa y sobretodo, África. Y por este  motivo, ha sido reconocido y galardonado por su trabajo en varias ocasiones.
En Ébano, Kapuściński se hace testigo de los procesos de independencia que se vivieron en varios países de África entre los años 60 y 70. Hasta aquel momento la historia había estado contada por las memorias de historiadores de Occidente; el autor sigue esa tradición pero paradójicamente cambia la perspectiva: él se mete en el bullicio político y se sumerge en las formas de vida más pobres de las comunidades africanas. Decide, simplemente, vivir sin las típicas comodidades del periodista corresponsal. Y atacado por el clima despiadado, la malaria y el peligro de las guerrillas consigue efectuar un análisis de la situación de esos procesos desde muy adentro. Este libro es imprescindible para comprender de qué mal está padeciendo África y para ello, Kapuściński se remonta incluso a los 300 funestos años de esclavitud y a los procesos coloniales y sus respectivas guerras para argumentar que la hambruna y la miseria de los países más pobres son dolencias que proceden directamente de los intereses de Europa. Pero todo ello lo explica sutilmente, a través de la contextualización y la descripción. Él deja hablar a las personalidades, expone sus palabras y permite que la lógica de acción-consecuencia reflejada a  través de sus actos construyan las explicaciones de una forma natural.
Periodista, historiador, ensayista, novelista, poeta…se le ha descrito respecto a su obra con estos adjetivos y son acertados puesto que ejerce cada uno de ellos a la hora de escribir.  En Ébano nos informa como un periodista; nos ubica rigurosamente en el contexto histórico; analiza de forma única aquello que nos explica a modo de ensayo y describe con peligrosa aproximación la realidad con unas descripciones que rallan la esencia de un discurso poético. Es por eso que este libro resulta una mezcla entre relatos autobiográficos y un conjunto de textos divulgativos que recoge a modo de novela. Sus descripciones sobre sus experiencias son lo más brillante: tan cargadas, tan completas que casi parecen irreales. Todo ello denota su amor, o al menos su srelación simbiótica, con este continente.
Definitivamente Ébano no es un libro de viajes donde se describen a grandes rasgos los aspectos de la cultura, las costumbres y la forma de vida de la gente de los países africanos que visita. Corresponde a una memoria que el autor ha sabido captar a través de sus sentidos de la forma más humilde para poder transmitirla más tarde entre las páginas de esta obra.
“Por eso los grandes antropólogos jamás han hablado de cultura africana; sabían que tales cosas no existen, que la esencia de África consiste en su infinita diferenciación…cada pueblo es un mundo a parte, único e irrepetible”: Es lo que nos hace entender Kapuściński en esta obra literaria. Para todos aquellos que  acercarse a una visión más certera pueden empezar por este libro, eso sí, rechazando previamente algunos estereotipos y apartando a un lado nuestra visión etnocentrista.



Patricia Porteros